jueves, 2 de diciembre de 2010

Si Usted fuera un perro

Si Usted fuera un perro, le gustaría que lo pasearan con correa? Me pregunto que pensará mi perrita Chimoltrufia cuando le hablo en tono de débil mental o le canto las más absurdas y ridículas canciones.

El mundo debería estar regido por los perros, digo yo. Que maravilla sería una vida sin cuentas, gastos, ni preocupaciones. Pero hagamos la prueba, y póngase en el lugar del perro. Supongamos que yo soy su amo, Arístides, y usted es mi perro. Pero como llamarle Bobby! Ni Rocky ni que nada. Le llamaré Anksunamun, en honor a una atractiva esclava egipcia, amante del faraón. Así que si usted es hombre, no sólo le cambié su especie, sino que también su sexo.

Usted, es una hermosa y esbelta galga, que causa estragos en el sexo opuesto. Ni hablar de cómo la persiguen a usted y su amo cuando la saca a pasear. O sea, siendo humana podrá pegar un cachetazo, carterazo o charchazo, pero siendo perra, está perdida, de que la monten no se salva. Pero de que le gusta, le gusta. Su amo es el único que se disgusta. Y del control de natalidad, ni hablar! Ni anillo mensual ni anticonceptivos. Y su hombre se salva del molesto preservativo. Qué le importa usted, si en parto no gasta ni uno. Y la cantidad de críos que tenga no es inversamente proporcional a la cantidad de pretendientes.

Para qué hablar de su alimentación. Si tiene suerte y si su amo es pituco, capaz que hasta le tenga chef. De lo que si no se zafa es del baño, ni del champú extra bronce si su color es café. Para colmo, tiene gimnasio gratis, ya que todos los domingos participa usted en carreras de galgo, para que así su amo Arístides le compre diversas tenidas y accesorios. Sí, esos ridículos vestidos con vuelos y collares rosados con aplicaciones.

Ahora, si usted es quiltra, tendrá muchos nombres y hombres en su vida. Ni una gallina de campo será tan puta como usted! En cada esquina tendrá mino nuevo, claro que no será su trabajo, sino su placer ocasional. Su dieta no será tan encachada como la de la galga, pero se salvará de los baños de espuma y de indumentaria que le reste dignidad. Podrá hacer sus necesidades a su antojo, donde quiera y cuando quiera, sin aguantarse esperando que Arístides, Agapito o Eulogio la saquen de paseo, ni recibiendo reprimendas en caso de incontinencias. Tampoco será prisionera del collar ni de la correa, podrá parrandear por doquier, sin pedirle permiso a nadie, y mejor aún, sin poner cara de carnero degollado para dar explicaciones. Sí, esa mirada tan típica perruna, que derrite a cualquiera. Si hasta para eso son hábiles ustedes.

Y bueno, volviendo a la realidad, usted no es Anksunamun, ni Rocky ni Bobby, así que le sugiero que deje de perder su tiempo leyendo tonteras, y siga trabajando!

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