Soy actriz. Y de las mejores, considerando que jamás estudié actuación. Actúo día y noche en mi propia vida, escribiendo mi propio guión y esquivando aquel que me escribe el destino. Soy en ella un personaje, pero conservo mi esencia. ¿Dejo por esto ser persona? Yo no lo veo así… Por lo demás, mi gran actuación tiene un fin en sí.
Todo comenzó pasado mis veintes. Digamos que durante ciertos períodos, y por una década, me he visto sumida en situaciones extrañas, oscuras y perturbadoras. No, no soy psicópata, ni asesina en serie. Tampoco finjo ser otra persona ni asumo identidades ajenas. Simplemente soy una mortal cualquiera, un poco particular comparada con otros, si hasta algunos me tildan de excéntrica… Actúo no para vivir otra vida, sino, más bien, para esconder mi dolor a quienes me rodean. Muchos alguna vez me habrán tratado de egocéntrica, individualista, e incluso, egoísta. Esconder mi dolor refuta todas estas afirmaciones. Es un acto generoso. ¿Para qué compartir experiencias que en algunos de los que me rodean podrían provocar amargura? Por lo mismo, mi rol de actriz, dista mucho de ser un acto de egoísmo…
Y bueno, como decía, una serie de eventos desafortunados (sí, como el título de una siniestra película protagonizada por Jim Carrey) ha azotado mi vida. Sí, he perdido seres queridos, pero eso es parte de la vida. Además, creo en la vida después de la vida, así como en la vida en otros planos y en la reencarnación. Aquellos eventos mencionados se relacionan más bien a errores del pasado. ¡Y que pasado! ¡Podría escribir un libro sobre eso! ¡Bah! ¿No es acaso eso lo que estoy haciendo?
De esos eventos oscuros los culpables son varios. Mi grado de culpa existe, claro, ya que he hecho muchas malas elecciones en mi vida. Hombres que no valen la pena, gente que no vale la pena, y tantas más… Los otros imputados son la gente que alguna vez me ha rodeado, y por sobre todo: mi mala suerte. Hasta le echado la culpa al karma, a la brujería, que estoy pagando mis pecados de vidas pasadas, ¡y hasta a los ovnis! ¿Pero qué culpa pueden tener los marcianos, selenitas o venucianos? Too much…
No creo necesario entrar en detalle de mi infortunio. Sólo pretendo exponer que muchas veces nos escondemos tras caretas, y no para ser hipócritas, sino para ocultar un profundo drama personal, que no se quiere mostrar ya sea por orgullo, o por no herir al resto. ¡Y vaya que soy orgullosa!
Mis caretas son varias. Está aquella que esconde mi dolor, y finge que todo está bien y que es feliz. Y esa otra que se aísla del resto, porque por orgullo, o la razón que sea, no quiere que el mundo sepa que está mal y que por dentro grita que necesita ayuda.
El asunto es que este papel me ha salido muy bien. Nadie sospecha siquiera lo desdichada que me siento muchas veces, ni la carga que llevo. Durante todos los años que he personificado a este nuevo ser, que finge ser feliz y que todo es perfecto, lo he hecho muy, pero muy bien…
El asunto es que me aburrí de ser actriz. Quiero gritarle al mundo que no estoy bien, que me siento sola, incomprendida, que la mala suerte me persigue. Y decirle a gritos a toda la gente que alguna vez fueron amigos cercanos (y a los que todavía lo son): ¡HELP!
Ya no quiero actuar. Quiero sanarme y volver a ser lo que fui. Recuperar lo perdido y ganar lo que vendrá. Dejar este rol que he cargado por años, y ser ¡FELIZ!
Fui actriz, de las mejores. Pero me retiro del oficio para buscar mi destino y encontrar mi tan ansiada felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario